Ingredients
Instructions
1.
Cortar los zapallitos en láminas muy finas, casi transparentes, usando una mandolina. Si no se dispone de mandolina, se pueden usar cuchillos muy afilados para obtener el mismo grosor.
2.
Disponer las láminas de calabacín en una sola capa sobre papel de cocina. Espolvorear uniformemente con sal marina fina para extraer el exceso de humedad y potenciar el crujido posterior.
3.
Dejar reposar las láminas de calabacín saladas durante 20 minutos para que suelten su agua. Después, secarlas suavemente con más papel de cocina para eliminar toda la humedad posible.
4.
Colocar las láminas de calabacín secas en una bandeja de horno forrada con papel manteca, asegurándose de que no se solapen. Esto permitirá que se deshidraten uniformemente.
5.
Hornear a baja temperatura (aproximadamente 60-70°C o 140-160°F) durante 1.5 a 2 horas, o hasta que las láminas estén completamente secas y crujientes. El tiempo puede variar según el horno y el grosor.
6.
Mientras los crujientes de calabacín se hornean, preparar el dip de tamarindo. En un bol pequeño, mezclar la pulpa de tamarindo con agua tibia hasta obtener una consistencia suave. Colar si es necesario.
7.
Añadir el azúcar de coco, el comino en polvo y el jengibre fresco rallado al dip de tamarindo. Remover bien hasta que todos los ingredientes estén integrados y el dip tenga un color y aroma cautivador.
8.
Una vez que los crujientes de calabacín estén listos y fríos, presentarlos artísticamente junto con el dip de tamarindo en un plato o fuente, creando un contraste visual entre las láminas transparentes y la salsa oscura.

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