Ingredientes
Instrucciones
1.
Prepara los tomates confitados: corta los tomates cherry por la mitad. Colócalos en una bandeja de horno apta, riega con el aceite de oliva, espolvorea el azúcar mascabado y añade la ramita de tomillo fresco. Hornea a 140°C durante unos 45 minutos, o hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados. Deja enfriar completamente antes de usar.
2.
Mientras los tomates se confitan, pela las patatas y cuécelas en agua con sal hasta que estén bien tiernas. Escurre el agua por completo y aplasta las patatas con un tenedor o pasapurés hasta obtener un puré fino. Deja que se enfríe hasta que esté tibio o a temperatura ambiente.
3.
Añade al puré de patatas la harina de garbanzos, la cucharadita de ras el hanout y la media cucharadita de pimentón ahumado dulce. Agrega las aceitunas negras sin carozo y picadas finamente. Mezcla todo con las manos hasta obtener una masa homogénea y manejable. Prueba y ajusta de sal si es necesario.
4.
Coge una porción de la masa de patata (aproximadamente una cucharada), aplánala en la palma de tu mano. Coloca una mitad de tomate confitado en el centro y ciérrala formando una bolita, asegurándote de que el tomate quede bien sellado dentro. Repite con toda la masa. Pasa cada bolita por el pan rallado, cubriendo uniformemente toda la superficie.
5.
Calienta abundante aceite para freír en una sartén o freidora a fuego medio-alto (unos 170-180°C). Fríe las bolitas por tandas, sin que se toquen entre sí, durante unos 4-5 minutos, dándoles la vuelta ocasionalmente, hasta que estén bien doradas y crujientes por todos lados.
6.
Retira las bolitas fritas con una espumadera y colócalas sobre papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sazona inmediatamente con un poco de sal, si lo deseas. Sirve las bolitas calientes, solas o acompañadas de una salsa de yogur o alioli.

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