Ingredientes
Instrucciones
1.
Prepara el almíbar: en un cazo pequeño, combina el azúcar granulada fina y el zumo de limón. Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo, y deja cocer un par de minutos hasta que espese ligeramente.
2.
Añade el jengibre rallado al almíbar caliente y remueve. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente hasta que esté tibio, asegurándote de que no se solidifique.
3.
En una sartén sin aceite, tuesta las almendras fileteadas a fuego medio hasta que estén ligeramente doradas. Retíralas y deja enfriar. Corta las chirimoyas por la mitad a lo largo. Con una cuchara, retira suavemente las semillas negras, dejando la pulpa intacta dentro de las cáscaras.
4.
Con una brocha de repostería, pinta generosamente el interior de cada mitad de chirimoya con el almíbar tibio de lima y jengibre, asegurándote de cubrir toda la superficie de la pulpa.
5.
Esparce las almendras fileteadas tostadas sobre la pulpa glaseada de las chirimoyas, presionando ligeramente para que se adhieran. Este es nuestro toque crujiente sorpresa.
6.
Refrigera las chirimoyas glaseadas y con almendras durante al menos 15 minutos para que el glaseado se asiente y los sabores se mezclen. Decora con las hojas de menta fresca antes de servir.

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