Ingredientes
Instrucciones
1.
Precalienta el horno a 200°C. Corta la coliflor en floretes medianos, reservando el tallo si lo deseas para otra preparación. Asegúrate de que los tallos estén limpios.
2.
En un bol grande, mezcla la pasta de miso blanco con el aceite de girasol y el azúcar mascabado hasta obtener una pasta homogénea y ligeramente brillante. Este será nuestro glaseado mágico.
3.
Añade los floretes de coliflor al bol con la mezcla de miso y aceite. Mezcla suavemente con las manos o una espátula hasta que todos los floretes estén uniformemente cubiertos. Asegúrate de que cada trozo tenga su capa de 'magia'.
4.
Esparce los floretes de coliflor glaseados en una bandeja para hornear en una sola capa. Asegúrate de que no se amontonen para que se rostro bien y desarrollen ese carácter crujiente.
5.
Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que la coliflor esté tierna y los bordes dorados y ligeramente caramelizados. A mitad de cocción, remueve para asegurar un dorado uniforme.
6.
Justo antes de servir, espolvorea generosamente el sésamo negro tostado sobre la coliflor rostizada. El contraste visual y de sabor será inmediato. ¡Un toque final brillante!

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