Ingredientes
Instrucciones
1.
Remojar los chiles secos en agua caliente por 20-30 minutos hasta que estén suaves. Reservar el agua.
2.
Asar los tomates, cebolla y ajos hasta que estén ligeramente tatemados. Tostar ligeramente las almendras, nueces, pepitas y ajonjolí (reserva una cucharada de ajonjolí para decorar). Tostar el pan o tortilla hasta que esté dorado.
3.
Licuar los chiles remojados (sin el agua de remojo) con los tomates, cebolla, ajos asados, almendras, nueces, pepitas, pasas de uva y el pan tostado. Añadir un poco del caldo de gallina para facilitar el licuado hasta obtener una pasta fina.
4.
En una cazuela de barro o sartén grande, calentar la manteca de cerdo a fuego medio-alto. Freír la pasta de chiles licuada por partes, moviendo constantemente para que no se pegue ni se queme, hasta que espese y cambie a un color más oscuro y profundo (aproximadamente 15-20 minutos).
5.
Agregar el resto del caldo de gallina poco a poco, sin dejar de mover, hasta integrar la pasta. Incorporar el chocolate para taza troceado, la canela, los clavos, la pimienta, el anís estrellado y el comino. Sazonar con sal y una pizca de azúcar si se desea.
6.
Cocinar a fuego bajo, moviendo ocasionalmente, por al menos 1 hora, o hasta que el mole haya espesado y los sabores se hayan integrado profundamente. Si se desea una consistencia más fina, se puede pasar por un colador fino.
7.
Servir el mole caliente sobre piezas de pollo o pavo cocido. Espolvorear con ajonjolí tostado.

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