Ingredientes
Instrucciones
1.
Salpimienta generosamente los muslos de pato. Colócalos en un recipiente hondo, espolvorea la sal gruesa y la pimienta negra en grano machacada. Cubre el recipiente y refrigera durante al menos 12 horas, o hasta 24 horas, para curar la carne.
2.
Retira los muslos de pato del refrigerador. Lava cuidadosamente bajo agua fría para eliminar el exceso de sal. Sécalos completamente con papel de cocina, asegurándote de que la piel esté bien seca.
3.
En una olla profunda y resistente al horno, coloca los muslos de pato, las ramas de romero fresco y las chalotas picadas. Vierte la grasa de pato (o manteca de cerdo) fundida hasta cubrir completamente los muslos.
4.
Precalienta el horno a una temperatura baja, idealmente a 130°C (265°F). Cubre la olla herméticamente con papel de aluminio o su tapa y cocina en el horno durante 2.5 a 3 horas, o hasta que la carne esté muy tierna y se desprenda fácilmente del hueso.
5.
Saca la olla del horno. Con cuidado, retira los muslos de pato del confite y colócalos en una fuente para horno. Si deseas una piel crujiente, puedes dorarlos bajo el grill del horno durante unos minutos, vigilando atentamente.
6.
Mientras los muslos se doran, filtra el líquido de confite a una olla pequeña. Añade las ciruelas frescas y el vino blanco. Cocina a fuego medio-bajo durante 5-7 minutos hasta que las ciruelas estén tiernas y la salsa se espese ligeramente, creando un glaseado brillante.
7.
Sirve cada muslo de pato confitado caliente, bañado con la salsa de ciruelas y romero. Acompaña con puré de papas o una ensalada verde fresca para un contraste ideal.

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