Ingredientes
Instrucciones
1.
En un bol grande, bate los huevos con la sal, pimienta y vinagre de sidra. Reserva. Las acelgas se lavan y se pican gruesamente, reservando los tallos para otro uso. Tuesta ligeramente las nueces en una sartén seca hasta que desprendan aroma y pícalas gruesamente.
2.
Calienta el aceite vegetal neutro neutro en una sartén grande a fuego medio. Agrega la cebolla morada picada y sofríe hasta que esté translúcida. Añade el ajo picado y cocina por 30 segundos más, cuidando que no se queme.
3.
Agrega los champiñones cortadas a la sartén con la cebolla y el ajo. Cocina a fuego medio-alto, revolviendo ocasionalmente, hasta que los champiñones suelten su agua y comiencen a dorarse. Incorpora el sirope de arce y cocina por 2 minutos más, glaseando los champiñones.
4.
Retira los champiñones glaseadas de la sartén y reserva en un plato. En la misma sartén, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega las acelgas picadas y saltea rápidamente hasta que estén tiernas pero aún vibrantes, unos 2-3 minutos. Retira las acelgas de la sartén y colócalas en el fondo de los platos de servir como base fría.
5.
Vierte los huevos batidos en la misma sartén caliente a fuego medio-bajo. Cocina, revolviendo suavemente con una espátula de silicona, formando pliegues suaves y cremosos, hasta que estén casi cocidos pero aún húmedos. No cocines en exceso para mantener la jugosidad.
6.
Coloca inmediatamente el revuelto caliente sobre la cama de acelgas frías en cada plato. Reparte los champiñones glaseadas por encima del revuelto y espolvorea generosamente con las nueces tostadas y picadas. Sirve de inmediato para disfrutar del contraste de temperaturas y texturas.

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