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Costillas de Cerdo Glaseadas con Gochujang

Costillas de cerdo tiernas con un glaseado coreano picante y dulce, terminadas con un crujiente de cristal.

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Costillas de Cerdo Glaseadas con Gochujang
Prep30 min
Cocción185 min
Porciones2
Un plato internacional que fusiona la ternura de las costillas de cerdo cocinadas a baja temperatura con la intensidad de un glaseado inspirado en Corea. La salsa, a base de gochujang y miel, ofrece un equilibrio perfecto entre picante, dulce y umami. Se complementa con un toque de remolacha invernal y coronado con un crujiente de cristal de azúcar para una textura fascinante. Este plato es un festín para los sentidos, rico en proteínas y vitaminas, y representa una exploración culinaria audaz.

Ingredientes

Instrucciones

1.
Precalienta el horno a 150°C. Sazona generosamente las costillas de cerdo con sal. Colócalas en una bandeja para hornear forrada con papel de aluminio, asegurándote de que haya espacio entre ellas para una cocción uniforme.
2.
Cubre las costillas firmemente con papel de aluminio, creando un paquete sellado. Hornea durante 2.5 a 3 horas, o hasta que la carne esté muy tierna y se desprenda fácilmente del hueso. La técnica de cocción lenta y cubierta asegura una jugosidad excepcional.
3.
Mientras las costillas se cocinan, prepara el glaseado. En una olla pequeña, combina el gochujang, miel, salsa de soja, aceite de sésamo, ajo picado, jengibre rallado y vinagre de arroz. Cocina a fuego medio-bajo, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente.
4.
En otra olla pequeña, combina el azúcar granulado y el agua. Cocina a fuego medio-alto sin remover, hasta que el azúcar se disuelva y comience a dorarse. Continúa cocinando hasta que alcance un color ámbar profundo, formando un caramelo claro. Retira del fuego inmediatamente.
5.
Una vez que las costillas estén tiernas, retíralas del horno. Desecha el papel de aluminio. Con una brocha de cocina, unta generosamente las costillas con el glaseado de gochujang. Asegúrate de cubrir toda la superficie.
6.
Vuelve a hornear las costillas, sin cubrir, a 180°C durante 10-15 minutos, o hasta que el glaseado esté burbujeante y ligeramente caramelizado. Vigila de cerca para evitar que se queme.
7.
Justo antes de servir, vierte el caramelo líquido sobre una lámina de silicona o papel de horno en una capa fina. Deja enfriar hasta que esté completamente sólido y quebradizo. Una vez frío, rómpelo en trozos pequeños irregulares para crear el 'crujiente de cristal'.
8.
Coloca las costillas de cerdo glaseadas en un plato de servir alargado, creando una disposición lineal. Esparce la remolacha rallada sobre las costillas para añadir un toque de color y dulzor terroso. Decora con semillas de sésamo tostadas y rodajas finas de cebolleta.
9.
Rompe el caramelo endurecido en trozos pequeños y distribúyelos delicadamente sobre las costillas para aportar el contraste crocante de cristal. Sirve inmediatamente y disfruta de esta explosión de sabores y texturas.

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