Ingredientes
Instrucciones
1.
Asar los boniatos en el horno hasta que estén tiernos. Dejar enfriar, pelar y hacer puré fino. Incorporar el , el rallado y la mitad de las ralladuras de y . Mezclar bien y refrigerar durante al menos 30 minutos. Este paso crea la base suave y fermentada.
2.
Mientras el puré enfría, tostar las cáscaras de y junto con las en una sartén a fuego medio-bajo, removiendo constantemente hasta que estén fragantes y ligeramente doradas. Esto libera los aceites esenciales y potencia el aroma. Reservar.
3.
Tomar porciones del puré de boniato y formar bolas del tamaño de una nuez. Hacer una pequeña hendidura en el centro de cada bola y colocar un huevo de cocido y pelado. Cubrir cuidadosamente el huevo con más puré, formando una bola compacta. Este desafío creativo exige delicadeza para mantener la forma.
4.
Pasar cada bola de boniato por la , asegurando una capa uniforme. Calentar el en una olla o sartén profunda a unos 170°C. Freír las bolas por tandas hasta que estén doradas y crujientes por fuera, aproximadamente 3-4 minutos. Retirar y escurrir sobre papel absorbente. El dorado final aporta la textura quebradiza.
5.
Colocar las bolas fritas en un plato de servir. Espolvorear generosamente con la mezcla de ralladuras cítricas tostadas y . Picar finamente el cebollín y usarlo como guarnición final, aportando un toque fresco y un color vibrante que contrasta con el tono terroso de las bolas. La guarnición se puede tomar directamente con las manos.

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