Ingredientes
Instrucciones
1.
Asa los directamente sobre la flama de la estufa o en un comal caliente hasta que la piel esté completamente tatemada y por todos lados. Colócalos en una bolsa de plástico o en un recipiente tapado para que suden por unos 10-15 minutos. Una vez tibios, pélalos con cuidado bajo un chorro de agua fría, haz un corte longitudinal para quitar las semillas y venas sin romperlos del todo, y reserva.
2.
En un sartén grande, calienta el de a fuego medio. Agrega la picada y sofríe hasta que esté transparente. Añade el picado y la (si lo usas), y cocina por 1 minuto más hasta que desprendan su aroma.
3.
Incorpora las picadas a la sartén. Cocina por 2-3 minutos, hasta que cambien de color a rosado. Agrega la en cubos y cocina por 1-2 minutos más. Sazona con y al gusto. Retira del fuego y deja enfriar un poco.
4.
Precalienta el horno a 180°C (350°F). Con cuidado, rellena cada chile poblano con la mezcla de y . No los llenes en exceso para que no se abran al hornear.
5.
En un tazón mediano, mezcla la con el rallado y los picados. Sazona ligeramente con y . Esta será nuestra salsa caliente.
6.
Coloca los chiles rellenos en una fuente para horno. Vierte la salsa de y sobre cada chile, cubriéndolos generosamente. Hornea por unos 15-20 minutos, o hasta que la salsa esté burbujeante y ligeramente dorada.
7.
Sirve los calientes, decorados con picado y unas hojitas de . El contraste de temperatura entre el chile caliente y la frescura del y la albahaca es ¡espectacular!

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