Ingredientes
Instrucciones
1.
Lava bien los membrillos. Pélalos, quítales el corazón y córtalos en cubos de aproximadamente 2 cm. Coloca los trozos en una olla grande.
2.
Añade el y el jugo de a la olla con los membrillos. Remueve suavemente. Si ves que no hay suficiente líquido, puedes añadir un chorrito de (aproximadamente 1/4 taza).
3.
Lleva la olla a fuego medio-alto hasta que el se disuelva. Luego, reduce el fuego a bajo, tapa la olla y cocina a fuego lento durante aproximadamente 1.5 a 2 horas, o hasta que los membrillos estén muy tiernos y la mezcla espese, tomando un color rojizo característico. Remueve ocasionalmente para evitar que se pegue al fondo.
4.
Una vez cocido, tritura la mezcla con una batidora de mano o pásala por un procesador de alimentos hasta obtener un puré espeso y homogéneo. Si prefieres una textura con trozos, puedes triturar solo la mitad.
5.
Vierte el puré de en un molde rectangular o cuadrado previamente engrasado o forrado con papel de horno. Extiende la mezcla de manera uniforme, con un grosor de unos 2-3 cm. Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 4 horas, o hasta que esté firme.
6.
Mientras el se enfría, prepara el glaseado. En un tazón pequeño, mezcla el con el y unas gotas de hasta obtener una consistencia espesa pero vertible. Si queda muy espeso, añade otra gota de agua. Si queda muy líquido, añade más azúcar glas.
7.
Desmolda el bloque de firme y córtalo en cubos o tiras del tamaño deseado. Sumerge cada trozo en el glaseado, asegurándote de que queden cubiertos de forma irregular. Deja escurrir el exceso.
8.
Inmediatamente después de glasear, espolvorea generosamente cada bocadito con las tostadas y picadas. Presiona ligeramente para que se adhieran al glaseado. Deja reposar hasta que el glaseado se endurezca por completo.

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