Ingredientes
Instrucciones
1.
Precalienta el horno a 200°C. Lava la , córtala por la mitad, retira las semillas y colócala con la parte cortada hacia abajo en una bandeja para hornear. Ásala durante 40-50 minutos, o hasta que esté tierna al pincharla.
2.
Una vez asada, deja enfriar la ligeramente. Con una cuchara, saca la pulpa de la piel y colócala en un bol. Aplasta la pulpa con un tenedor hasta obtener un puré rústico. Añade 1 cucharada de de , y al gusto. Mezcla bien.
3.
Mientras se enfría la , en una sartén pequeña a fuego medio-bajo, tuesta ligeramente las hasta que desprendan su aroma. Retira y reserva.
4.
Saca el de su envase y córtalo en lonchas finas o desmenúzalo con las manos.
5.
Prepara tu encimera espolvoreando . Coloca el puré de sobre la harina y, con las manos, ve añadiendo más harina poco a poco hasta obtener una masa manejable que no se pegue en exceso. Forma una bola grande y aplánala con las manos o un rodillo hasta obtener un círculo de unos 30 cm de diámetro. El grosor será más fino que una pizza tradicional, más parecido a una focaccia gruesa pero tierna.
6.
Coloca la masa extendida sobre un papel de horno. Precalienta el horno a 220°C (si es posible, con calor arriba y abajo). Unta la superficie de la masa con el resto del de . Reparte el puré de de manera uniforme, dejando un borde fino sin cubrir. Distribuye las lonchas o trozos de por encima.
7.
Deshoja las ramas de y distribuye las hojitas sobre el . Hornea en el horno precalentado durante 15-20 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el queso burbujee.
8.
Saca la pizza del horno. Esparce las tostadas por encima y un último toque de si te apetece. ¡Corta y disfruta de esta maravilla rústica!

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